La cosa va de influencers

Se definen como personas con credibilidad sobre temas concretos y que por su presencia e influencia en redes sociales pueden llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca determinada. Se han convertido en una opción más que interesante para las marcas a la hora de promocionar un producto (marketing de influencers) puesto que sus seguidores valoran sus opiniones e imitan sus actos.

Un influencer influye. Es una redundancia pero es cierto, y es por eso por lo que no debe tomarse sus acciones a la ligera: la repercusión de las mismas puede costar un descalabro para la marca… O para él mismo.

Este ha sido el caso de Dulceida. La influencer española con más seguidores, se daba un batacazo importante y su imagen sufre ahora mismo una crisis de reputación. Durante una visita con su mujer a Cape Town, se fotografió con unos niños africanos a los que había regalado unas gafas de sol de Miss Hamptons, un modelo diseñado por la propia Dulceida para la firma. (Ella niega que hiciera publicidad alguna y queremos pensar que las fotos se hicieron con el consentimiento de los padres y madres de los niños)

Además, publicó en su perfil de Instagram unas fotos en la que se daba un baño relajante, lo que no sería relevante si Cape Town no fuera la una de las ciudades del mundo a punto de acabar con sus reservas de agua. Dulceida aseguró desconocer que estuvieran sufriendo una sequía y se disculpó por las imágenes.

 

Quizá ha llegado el momento de que los influencers dejen de transmitir una imagen superficial y pongan los pies en la tierra, que se vuelvan más auténticos y que no vendan felicidad impostada. Si un influencer vive de influir ha de tomarse en serio su trabajo,  no cometer errores como el de Dulceida, y no transmitir mensajes inadecuados,  falsos y carentes de valores (sobre todo si pensamos en la edad de los influenciados)

A Dulceida le hubiera venido bien informarse de que Cape Town sufre la mayor crisis hidrográfica del planeta, y evitar así males mayores. De que hacerse fotos con niños africanos para enseñar al mundo su bondad es un arma de doble filo y puede ser considerado racista. De que esos niños son menores y eso podría tener consecuencias legales.

Se ha disculpado, sí. Pero el mal ya está hecho.

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