De comunicación y ventanas

Saber qué decir y qué callar, y saber cuándo decirlo, elegir el momento oportuno. Ser asertivo, empático, usar la inteligencia emocional y las palabras adecuadas. Y si son pocas, mejor porque el exceso de palabras suele ser contraproducente.

Una actitud proactiva, observar, callar, preguntar mucho , no juzgar… Y escuchar. Escuchar lo que se dice y lo que no se dice.

Establecer una  buena comunicación te pone en bandeja nuevas oportunidades.

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Elige tus palabras con cuidado

A la hora de elaborar un mensaje es muy importante la elección de las palabras que lo conforman, y desde RG Comunicación hemos insistido mucho en ello, y lo seguiremos haciendo.
Tener en cuenta el usuario final al que va dirigido es importante a la hora de diseñar y estructurar nuestro mensaje, porque las palabras elegidas causarán un efecto u otro según cuáles sean; lo dicen los expertos, lo dice la programación neurolingüistica… Y lo dice Buddah

 

Somos lo que comunicamos…

… Y comunicamos lo que somos.

Porque sí, comunicamos lo que somos, pero eso nos va a definir: va a definir nuestra capacidad de percepción de la realidad y lo que somos capaces de transmitir de esa percepción. Y el receptor nos verá de la forma en que comuniquemos.

La forma de comunicar es extremadamente contagiosa, para bien, y para mal. Tengámoslo en cuenta.

#RGnérate

Comunicación y reputación

Dos conceptos que van de la mano a la hora de construir una buena imagen de tu empresa o de ti mismo. Conceptos que se apoyan en uno en el otro

Dos aspectos de tu marca de los que has encargarte personalmente, que has de cuidar y sobre los que has de trabajar, si no quieres que los demás lo hagan por ti.

“Lleva 20 años construirse una reputación y 5 minutos destrozarla. Si piensas en ello harás las cosas de forma diferente”.

Warren Buffett

La primera impresión…

… y el primer mensaje son los que llegan, se instalan y resultan verdaderamente difíciles de cambiar. Sólo puedes causar una buena primera impresión una vez.

Es por ello que es imprescindible saber diseñar un mensaje claro y sin doble sentido, que se comprenda de inmediato, sin ambigüedades,

Si el mensaje se malinterpreta la primera vez que se emite, es un mensaje inválido.