El “sharenting” o cómo acabar con la reputación de nuestros hijos

El “sharenting” -un anglicismo que proviene de share (compartir) y parenting (paternidad)- y describe el uso excesivo de las redes sociales por parte de los padres para compartir contenido gráfico relacionado con sus hijos.

Antes de cumplir los 5 años, los padres de un menor suben un promedio de 1000 fotos a Instagram o Facebook y antes de que el menor pueda crear sus propios perfiles, ya hay momentos de su vida a la vista de familiares, amigos y también, completos desconocidos, que sus padres han sido subido sin su consentimiento. Esto entra de lleno en el ámbito de la reputación digital, y puede ocasionar problemas cuando recaben información sobre el menor y ya en su vida adulta futuros empleadores, compañeros de trabajo o parejas.

Además, ciertas fotografías o informaciones publicadas sobre el menor pueden afectar a la reputación del niño, perjudicándole en su entorno social o en el colegio y pueden ocasionar situaciones de ciberacoso o bullying, además de chantajes o amenazas.

Es fundamental saber que los pederastas obtienen fotografías e información de los niños a través de redes sociales. Los datos e imágenes publicados por sus padres les sirven para conocer más acerca del niño: gustos, aspectos sobre su salud, problemas de comportamiento, colegio en el que estudia, cumpleaños, amigos…  Y exponen al menor, provocando una situación de vulnerabilidad muy grave.

Debemos tener en cuenta que:

  • Los padres está obligados a pedir el consentimiento de menor antes de publicar imágenes suyas y permitirles el derecho al veto.
  • Parece una obviedad, pero es conveniente asegurarse de que el menor está vestido.
  • Hacer el siguiente ejercicio: “¿Cómo me sentiría yo si el día de mañana viera una imagen mía así?”.
  • Compartir las imágenes desde las redes de los padres y no crear cuantas para los menores a tal fin: un 5% de los niños menores de dos años cuenta con un perfil en redes sociales creado por sus padres, cifra que se incrementa a medida que van cumpliendo más edad.

RG Comunicación

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Smartphones e hijos

En los tiempos que corren es realmente difícil no ver a un niño (y mucho menos a un adolescente) con un smartphone como extensión de su brazo.

Aunque la edad recomendada por os expertos para regalar este dispositivo (o cualquier otro dispositivo móvil que permita el acceso a Internet) es entre los 10 y 12 años, cada vez vemos a niños más pequeños que hacen uso de los mismos. Un teléfono inteligente en manos de un menor requiere de mucha responsabilidad, por lo tanto es conveniente que los padres les inculquen unas normas de uso para evitar peligros y sobre todo que les acompañen y guíen en el uso del dispositivo.

La mejor herramienta para un uso correcto del Smartphone por parte de un menor es la confianza y el diálogo con sus padres, no obstante, hoy os traemos una ayuda extra para monitorizar la actividad de vuestros hijos en sus smartphones.

  • Google Family Link: permite establecer las funciones típicas de control parental como, por ejemplo, bloquear aplicaciones o deshabilitar el acceso a determinadas páginas web.  También establece e tiempo de ir a la cama en el móvil, supervisa el tiempo “en pantalla” y gestiona las apps que puede utilizar tu hijo.
  • Teen Safe : creada por una madre de adolescentes, es una aplicación que permite rastrear hasta contenido borrado (llamadas  a través de Facebook, por ejemplo) puede usarse desde móvil, Tablet o PC sin que nuestros hijos se enteren. También geolocaliza a nuestros hijos, permite saber si suben a un coche y con un conductor bebido, y es muy útil para detecta acoso escolar puesto que permite monitorizar los mensajes enviados y recibidos.
  • Secure Kids: Esta app permite e control de llamadas mediante la creación de listas de contactos permitidos y el bloqueo de los no conocidos. También puede bloquear webs, apps o incluso el terminal. Y lo que es más interesante nos da acceso a estadísticas para saber, cómo cuanto y qué usa el niño en el teléfono.

No es la herramienta, sino el uso que hacemos de la misma

Seguiremos investigando.