De comunicación y ventanas

Saber qué decir y qué callar, y saber cuándo decirlo, elegir el momento oportuno. Ser asertivo, empático, usar la inteligencia emocional y las palabras adecuadas. Y si son pocas, mejor porque el exceso de palabras suele ser contraproducente.

Una actitud proactiva, observar, callar, preguntar mucho , no juzgar… Y escuchar. Escuchar lo que se dice y lo que no se dice.

Establecer una  buena comunicación te pone en bandeja nuevas oportunidades.

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Emociónate, pero bien

Como ya hemos visto en otros post, el trabajo del CM consiste entre otras muchas cosas, en gestionar emociones.

Y las primeras emociones que ha de gestionar son las suyas. Esta gestión Implica inteligencia y desarrollo emocional; una persona competente emocionalmente es capaz de mejorar  y potenciar su inteligencia emocional aplicándola a su vida cotidiana y a su trabajo, y en comunicación es especialmente importante.

Hoy  hacemos referencia a algunas  características de la inteligencia emocional que deben potenciarse en la comunicación.

  • Motivarnos a nosotros mismos.
  • Tener voluntad para proseguir a pesar de los fracasos.
  • Controlar nuestros impulsos, ser consciente de los sentimientos ejercer control sobre ellos y saber poner freno a los propios para potenciar los que quiere transmitir la marca. Esto implica regular nuestros estados de ánimo. Autocontrol, que nos permite regular (y no sucumbir a) impulsos emocionales.
  • Capacidad de empatizar con los demás. Dar y recibir.

Si trabajamos en equipo, además:

  • Confianza en los colaboradores.
  • Crear un ambiente agradable a nuestro alrededor.

Poner a trabajar a nuestras emociones para nosotros mismos es clave para mejorar comportamiento y resultados en nuestra comunicación.