Y la noticia es… ¿falsa?

No nos engañemos, las noticias falsas no son algo nuevo; la difusión de bulos o noticias falsas es casi tan antigua como la historia de la humanidad, pero la aparición de las redes sociales ha jugado un papel clave en la difusión de estos bulos.

Las redes sociales son canales clave para la difusión de la información por su velocidad, su alcance y por su capacidad para viralizar contenido y esto es un arma de doble filo de la que se aprovechan los creadores de fake news. Una noticia falsa se ha difundido a toda velocidad a través de Twitter o Facebook antes de que pueda ser desmentida. De hecho continúa difundiéndose tras ser desmentida.

Las noticias falsas no solo buscan generar tráfico hacia determinadas webs o portales. Una noticia falsa puede tener carácter desestabilizador a nivel político (elecciones en EEUU) deportivo (rumorología antes de eventos importantes) o financiero. No olvidemos que atentados y catástrofes son también una fuente de fake news: muchos medios o webs de dudosa reputación apelan a lo emocional para conseguir difusión y visitas aprovechándose de la repercusión mediática y social de tragedias de gran magnitud.

¿Cómo reconocer una noticia falsa?

Estos simples pasos pueden evitarnos problemas si nuestro instinto nos dice que lo que leemos no es muy creíble.

  • Ver qué medio la pública y qué tipo de noticias están colgadas en la web que las difunde. Si la línea editorial de este medio especialmente agresiva con algún grupo pon la información en cuarentena
  • Hacer una búsqueda exhaustiva en otros medios y comprobar si se han hecho eco de la noticia. Suele ser muy revelador. Acudir las fuentes, si las citan
  • El autor. Las noticias falsas no suelen estar firmadas. Si lo está, buscar a su autor, ver si existe qué otras noticias ha firmado
  • Existen web especializadas en comprobar noticias falsas como snopes.com, La Buloteca,  o FatCheck.org

RG Comunicación.

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Sí: eres lo que escribes

Estamos seguras de que si tecleamos en Google el título de nuestro post de esta semana aparecerán muchísimas entradas haciendo referencia al tema, pero desde RG no hemos podido resistirnos a dar nuestra opinión sobre el tema.

Tenemos muy claro que en esto de Internet y de las redes sociales el qué y cómo escribes te delata. Al margen de evidenciar un mayor o menor conocimiento de la lengua, la forma en la que nos dirigimos a alguien a quien, en la mayor parte de los casos no conocemos, dice mucho de nosotros.

Cuidar nuestro vocabulario y la forma en la que nos expresamos es un aspecto fundamental a la hora de definir nuestra imagen de marca, ya sea personal o de empresa. Nuestro alter ego digital no debe ser descuidado tampoco en este aspecto.

De un tiempo esta parte el discurso del odio y el linchamiento sistemático campan a sus anchas por el 2.0, es su mayor parte desde perfiles anónimos o troles, pero también hay usuarios que hacen gala de este comportamiento abusivo desde perfiles no anónimos

El derecho a insultar no existe en internet. Suele ser el método de quienes quieren interactuar sin ideas ni argumentos y las expresiones de burla, el discurso del odio empelado para agredir verbalmente a otros por motivos raciales, de género, religiosos y/o ideológicos es inadmisible.

Utilizamos la red como una expresión de nuestra personalidad, aunque no nos demos cuenta de ello. Definitivamente, eres lo que escribes.

Nos vestimos de #netiqueta

Netiquette (de net y etiquette), castellanizado como Netiqueta,​ son el conjunto de normas de comportamiento general en Internet; normas de comportamiento y comunicación que se han adaptado al mundo 2.0 con el objetivo de facilitar la convivencia en la web y así mismo, hacer más amable y seguro el mundo virtual y humanizar este entorno.

Mantener la #netiqueta evita conflictos de comunicación en las plataformas virtuales existentes.

Algunas normas básicas de netiqueta:

  • No usar las mayúsculas. Parece una obviedad, pero en este entorno, el uso de mayúsculas significa que gritas, así que empléalas solo cuando la gramática y la ortografía lo recomienden
  • Observa antes de hablar. Según en entorno en el que te encuentres las normas son unas u otras, lo que vale para una red social puede ser un error garrafal en otra. Mira y aprende antes de comunicarte.
  • Buena redacción y gramática. Parece una obviedad. Pero…
  • Compartir conocimiento, no spam.
  • No escribir a horas inadecuadas (esos WhatsApp a horas indecentes rompen todas las normas de netiqueta)
  • Piensa antes de publicar y pide permiso antes de etiquetar o compartir un contenido que no te pertenece. De igual manera, cita siempre las fuentes o la autoría.
  • Moderar las críticas y no participar en ningún tipo de acoso o linchamiento virtual.

Disfrutemos de la red, evitemos los conflictos y tengamos presente que al otro lado de la pantalla hay una persona real.